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viernes, 19 de enero de 2018

El amor - (Violeta Parra - Luis Advis)

Mas van pasando los años,
las cosas son muy distintas:
lo que fue vino hoy es tinta,
lo que fue piel hoy es paño,
lo que fue cierto, hoy engaño;
todo es penuria y quebranto,
de las leyes yo me espanto;
lo paso muy confundida
y es grande torpeza mía
buscar alivio en mi canto.

Los tiempos se van volando
y van cambiando las cosas;
crecí en el trigo melosa,
la siembra fue castigando,
fue la cosecha mermando,
la esperanza quedó trunca.
La gente no sabe nunca
lo que mañana la espera;
lo que mañana la espera
la gente no sabe nunca.

Entré al clavel del amor.
Cegada por sus colores
me ataron los resplandores
de tan preferida flor.
Ufano de mi pasión
dejó sangrando una herida
que lloro muy conmovida
en el huerto del olvido.
Clavel no ha correspondido.
¡Qué lágrimas tan perdidas!


La vida me da recelo,
me espanta la indiferencia,
la mano de la inclemencia
me ha echado este nudo ciego.

La fuerza me ha consumido
y me ha atormentado el alma:
pa’ mí lo que llaman calma
es vocablo sin sentido.

El sol reseca el barbecho,
lo deja como la espina,
me clava con negra inquina
si piso este duro lecho.

Camino por un momento
las calles a la sin rumbo,
veo que estoy en el mundo
sin más que el alma en el cuerpo.

Miserias y alevosías
anudan mis pensamientos,
entre las aguas y el viento
me pierdo en la lejanía.

No lloro yo por llorar
sino por hallar sosiego.
Mi llorar es como un ruego
que nadie quiere escuchar.

sábado, 13 de enero de 2018

Lo inacabable

No tienes tú la culpa si en tus manos 
mi amor se deshojó como una rosa: 
Vendrá la primavera y habrá flores... 
El tronco seco dará nuevas hojas. 


Las lágrimas vertidas se harán perlas 
de un collar nuevo; romperá la sombra 
un sol precioso que dará a las venas 
la savia fresca, loca y bullidora. 

Tú seguirás tu ruta; yo la mía 
y ambos, libertos, como mariposas 
perderemos el polen de las alas 
y hallaremos más polen en la flora. 

Las palabras se secan como ríos 
y los besos se secan como rosas, 
pero por cada muerte siete vidas 
buscan los labios demandando aurora. 

Mas... ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera! 
¡Y toda primavera que se esboza 
es un cadáver más que adquiere vida 
y es un capullo más que se deshoja!
Alfonsina Storni

domingo, 7 de enero de 2018

De la intemperie

Somos vulnerables
Todxs
Somos vulnerables
Lo aceptemos o no
Lo queramos o no
Lo sintamos o no
Cuando somos capaces de conectar con la vulnerabilidad del otro, de la otra,  es desde nuestra propia vulnerabilidad.
No podemos reconocer lo que no somos.
No hay otra forma
Nos demos cuenta o no
Lo elijamos o no
Lo aceptemos o no
Seres necesitados empatizando con la necesidad de otros seres, reconociendonos en cada dolor proyectado
Nutriendonos al nutrir
Acariciandonos al acariciar
Sería más sencillo si crecieramos en la humildad de sentirnos iguales en lugar de hacerlo en la búsqueda de ser mejor?
Si supiéramos desde siempre que el cuidado, el contacto, la escucha valen mas que el juicio, cómo viviríamos? Cuáles serían nuestras prioridades?
Si en vez de vivir preparando la prepotencia que nos defienda de la impotencia de tener que aceptar el final, vivieramos a full el camino? Cómo sería?
Suena a intemperie...
A sol, a milagro, a gracia...
Suena a soltar, suena a crecer, suena a ser, de verdad, ser...
Y a hacer carne que la posibilidad de estar,  de seguir estando, es enorme y efímera

jueves, 4 de enero de 2018

Mujer en su ventana

Ella está sumergida en su ventana
contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro,
y sin embargo el cielo continúa pasando con sus angelicales procesiones.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste;
allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si nada,

y alguien en cualquier parte levantará su casa
sobre el humo y el polvo de otra casa.
Inhóspito este mundo.
Aspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
-¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe,
ni el que se va creyendo que de los lazos rotos nacen preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su ventana,
la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un adiós,
hubieran sido el verdadero límite,
el abismo final entre una mujer y un hombre.
Olga Orozco

martes, 1 de agosto de 2017

Un puente no se sostiene de un sólo lado

Cortazar, Julio: "Rayuela" Capítulo 93. Reflexión de Oliveira sobre el amor, catarsis sobre las palabras; el salto de siempre del sentimiento a la lógica...

"Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de] amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua... Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roc... Logos, faute éclatante. Concebir una raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de
vírgenes si la cosa fuera posible".

lunes, 20 de junio de 2016

Ese gran simulacro... Mario Benedetti







Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de ausencia
muñones de porvenir/arrabales de duelo
pero también candores de mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo de otoño
sentimientos insoportablemente actuales
que se niegan a morir allá en lo oscuro

el olvido está tan lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda

en el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe ni puede/ aunque quiera/ olvidar
un gran simulacro repleto de fantasmas
esos romeros que peregrinaran por el olvido
como si fuese El Camino de Santiago

el día o la noche en que el olvido estalle
salte en pedazos o crepite/
los recuerdos atroces y los de maravilla
quebrará los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por el mundo
y esa verdad será que no hay olvido.

martes, 31 de mayo de 2016

Mujer ¿Por qué lloras?

En la misa del sábado en la que despedimos a Pablo compartimos Jn 20,11-18. Pablo era del club de fans de María Magdalena. Había sido liberada por Jesús y era una de sus seguidoras, pero está desesperada, “se han llevado del sepulcro al Señor”, dice, no entiende y llora.
El texto comienza junto a un sepulcro, imagen de vacío, de dolor, de pérdida. María está desolada pero de pie, buscando; ve que el sepulcro está vacío pero no entiende.

En el lugar donde yacía el cuerpo de su maestro, en el mismo en que Pedro y el discípulo al que Jesús quería vieron los lienzos que cubrían ese cuerpo inerte, ella encuentra dos ángeles de blanco que indagan sobre el origen de su dolor.

Aparece Jesús y ella lo mira pero no sabe que es él. Él pregunta, espera, permanece; la llama por su nombre, como el buen pastor que conoce a sus ovejas, y ella, que buscaba un cadáver, lo reconoce vivo. Su maestro, su consuelo. Se arroja a sus pies, pero debe dejar de hacerlo, debe de dar testimonio de que su Señor vive.

Cristianos y cristianas dos mil años después... ¿Cómo enfrentamos este sepulcro vacío? Lloramos pero sólo un rato, sabemos que no vamos a cambiar nada; hacemos lo que hay que hacer, cumplimos con lo que hay cumplir. En la vorágine de hoy todo tiene que estar controlado, la desmesura de gente que se encapricha en permanecer y llorar porque un cuerpo no está resulta ridícula. Será que también por incapacidad de desmesura y apuro en hacer “lo que hay que hacer”, no entendemos la desmesura del amor de quién no sólo permanece sino que también se muestra, nos llama por nuestros nombres y, respetuoso de nuestra libertad, nos acompaña en el camino.

Y el sepulcro resultó paradójico lugar de encuentro y cristofanía, mudo testigo del camino de fe de María, del proceso de reemergencia de una mujer que llegó hasta allí llorando, desolada, quizás descreída,  y que, tras chocarse con el amor del que toma la iniciativa, la reconoce y la acompaña, se va cambiada en una mujer exultante, primer testigo de la resurrección a quien se le confía la revelación de que se ha cumplido la alianza entre Dios y los hombres.

Y me encuentro ante otro sepulcro, ahí se supone que está mi amigo Pablo, pero el tampoco está ahí, y aunque todavía no puedo parar de llorar tengo la intuición de que aquí también hay un desafío, no se del todo cual. Pablo y yo nos acompañamos mucho y por suerte de a poco va apareciendo la memoria agradecida. Y en esa memoria aparecen cantidad de tardes que nos encontraron discutiendo cada uno desde su mirada, quizás la mía más científica quizás la de él más creyente, los textos bíblicos. Y me acuerdo que decidimos trabajar este texto desde el cuerpo de los personajes, y el fue María Magdalena y yo era Jesús y nos encontramos en un intermedio, y cuando me abrazo los pies casi nos caemos y así llegó a mi una María distinta desbordada de llanto y luego desbordada de alegría por la Pascua del Maestro. Hoy me está acompañando mucho María…


Yo tampoco entiendo tu tumba Pablo; intuyo amigo que te voy a extrañar para siempre y que, donde sea que estés, estás bien… Y voy a aceptar el desafío y me voy a quedar un tiempo en la desmesura; y te digo, aunque no te guste, que aunque te fuiste a destiempo, jodido como siempre, no  lo hiciste del todo por que calaste hondo en todos los que te queremos fuerte y mucho.