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domingo, 4 de noviembre de 2018

punto final

y de repente, y sin pensarlo, el mientras tanto cayó tan rotundo como un nunca más.
y acá sigo, con mis comas, descartando paréntesis y buscando punto final
Pero ¿Cómo?
El límite sigo siendo yo, porque no me negocio.
La forma, intuyo, saber encontrar, contemplar, lo que voy siendo, como me voy transitando, que es lo que voy queriendo.
No ceder por menos; no negociar menos; no aceptar menos
En tiempos de amores libres entre personas presas, miedosas, reprimidas no hay estrategia más válida que la paciencia conmigo misma; saberme rota pero en tránsito; experimentarme querida y elegida  cada día por mi misma.Saber que no queda otra que terminar de romperme para saberme.
Y mientras tanto respirar como única exigencia. Nada más.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Gioconda y su bella manera de contarnos


"Es de noche. La humedad de la tierra me penetra por estas largas venas de madera. Estoy despierta. ¿Será que nunca más volveré a dormir, nunca más abandonarme a los sueños, nunca más conocer los augurios descifrados de la ensoñación? Seguramente habrá muchas cosas que nunca más volveré a sentir. Mientras miraba a la mujer tan pensativa en el jardín, hubiera querido saber qué meditaba y hubo momentos que me pareció sentirla cerca, como si sus pensamientos se mezclaran con los murmullos del viento.
¡Ah! Pero bien pronto me distraje con la luna. Salió lejos. Se veía grande y amarilla, una fruta madura elevándose en el firmamento, aclarándose, brillando blanca en la medida que se remontaba hacia el punto más alto del cielo. Y las estrellas, otra vez, y su misterio. La noche siempre fue para mí el tiempo de la magia. Volver a verlo después de tantos katunes (cuántos, me pregunto) fue suficiente para despojarme de la tristeza que empezaba a sentir por todos los "nunca más" que me esperan. Debería agradecer a los dioses el haber emergido de nuevo y respirar en tantas ramas, en este ancho vestido verde que me dieron para volver.
Me puse a mecerme en el aire, a columpiarme sintiéndome liviana. Ya más de alguna vez había pensado que los árboles se veían tan erectos y gráciles, a pesar de los grandes troncos, como si éstos no les pesaran. Y es que las raíces dan una sensación muy distinta a la de los pies, son diminutas piernas extendidas en la tierra: una parte de mi cuerpo está sumida en la tierra dándome una firme sensación de equilibrio que nunca sentí cuando andaba apoyada en la superficie, cuando sólo tenía pies. Es de noche entonces y las luciérnagas revolotean alrededor de pájaros dormidos. La vida bulle en mí como un estar preñada; un telar de mariposas, el lento gestar de frutas en las corolas de los azahares. Divertido pensar que seré madre de naranjos. Yo que tuve que negarme los hijos".
Fragmento de "La mujer habitada"

viernes, 2 de noviembre de 2018

LA MUJER "DEMASIADO"

Ahí está ella. . . La mujer "demasiado".

La que ama demasiado, siente demasiado profundamente, pregunta demasiado a menudo, desea demasiado.

Allí está ocupando demasiado espacio, con su risa, con sus curvas, con su honestidad, con su sexualidad.

Su presencia es tan alta como un árbol, tan ancha como una montaña. Su energía ocupa todas las grietas de la habitación. Demasiado espacio es el que ella toma.

Allí está ella causando un alboroto con su persistente deseo, demasiado deseo.

Ella desea mucho, quiere todo: demasiada felicidad, demasiado tiempo a solas, demasiado placer.

Ella atravesará el azufre, el río turbio y el fuego del infierno para conseguirlo.

Arriesgará todo para sofocar los anhelos de su corazón y cuerpo. Esto la hace peligrosa.

Ella es peligrosa.

Y ahí va, esa mujer "demasiado", que hace que la gente piense demasiado, se sienta demasiado, se desmaye demasiado.

Ella con su prosa auténtica y una seguridad en sí misma en la forma en que se porta. Ella con su vientre que se ríe y su insaciable apetito y su inclinación hacia la pasión ardiente. Todos los ojos en ella, pensando que es una chingona.

Oh, esa mujer "demasiado". . . demasiado ruidosa, demasiado vibrante, demasiado honesta, demasiado emocional, demasiado inteligente, demasiado intensa, demasiado difícil, demasiado sensible, demasiado salvaje, demasiado intimidante, demasiado exitosa, demasiado gorda, demasiado fuerte, demasiado política, demasiado alegre, demasiado necesitado -demasiado.

Ella debería calmarse un poco, bajarle un poco a su intensidad

Alguien debería ponerla de regreso en un lugar más respetable.

Alguien debería decirle.

Aquí estoy. . . La Mujer Demasiado, con mi corazón demasiado tierno y mis emociones demasiadas.

Hedonista, feminista, buscadora de placer, empática.

Quiero mucho: mucha justicia, mucha sinceridad, mucho espacio amplio, mucha tranquilidad, mucha intimidad, mucha actualización, mucho respeto, ser vista, ser entendida, tu atención indivisa y que todas que todas tus promesas se cumplan.

Me llamaron mujer de alto mantenimiento porque quiero lo que quiero e intimidante por el espacio que ocupo.

Me han llamado egoísta porque soy amorosa. Me han llamado bruja porque sé cómo curarme.

Y aún así. . . Me levanto. Aún así, quiero y siento y pregunto y arriesgo y ocupo espacio.

Debo hacerlo.

Nosotras las Mujeres Demasiado hemos estado enfrentándonos al exterminio durante siglos; le tenemos mucho miedo, a ella nos aterroriza su gran presencia, a la forma en que la Mujer Demasiado impone respeto y ejerce la verdad de sus sentimientos. Hemos estado tratando de sofocar a la Mujer Demasiado por iones—en nuestras hermanas, en nuestras esposas, en nuestras hijas. E incluso ahora, incluso hoy, avergonzamos a la Mujer Demasiado por su grandeza, por su deseo, por su naturaleza apasionada.

Y aún así. . . ella prospera

En mi propio mundo y ante mis propios ojos, estoy presenciando la recuperación y el ascenso de la Mujer Demasiado. Esa Mujer Demasiado también es conocida por algunos como Mujer Salvaje o Divina Femenina. En cualquier caso, ella es yo, ella eres tú, y le encanta que finalmente tener la oportunidad de salir por un poco de aire.

Si alguna vez te han llamado "demasiado" o "demasiado emocional", o "malhumorada" o "engreída", es probable que seas una Mujer Demasiado.

Y si lo eres. . . Te imploro que aceptes todo lo que eres, toda tu profundidad, toda tu inmensidad; para no retenerte, y nunca abandonarte a ti misma, a tu grandeza, a tu resplandor.

Olvida todo lo que has escuchado, tu Mujer Demasiado es un regalo; oh sí, uno que puede sanar, incitar, liberar y llegar directamente al corazón de las cosas.

No tengas miedo de este regalo, y no permitas que nadie te aleje de él. Tu exceso es magia, es medicina. Puede cambiar el mundo.

Así que por favor, Mujer Demasiado: pregunta. Busca. Desea. Expándete. Muévete. Siente. Sé.

Haz tus olas, aviva tus llamas, da escalofríos - Ev'yan Whitney

(Texto Original publicado por Aishwarya Luna 
Traducción Dra Mayella Almazán-Arreola)

jueves, 1 de noviembre de 2018

Sensaciones





Ayer hubieras cumplido tus 75 y te hubiera dedicado este tema, como venía haciendo desde que decidiste que el afuera ya no tenía nada para decirte. Lo hubieras escuchado, compartido en tu perfil de facebook con tequieros y corazones para mi y me hubieras avisado públicamente que me esperabas con un tinto para compartir (mamá ya me dió todos los que tenías guardados para nosotros).

Me encargo de todos los ritos, me sabes eficaz, yo te se cierto y conmigo.

Estoy trabajando eso de "Respirar profundo la vida en todos lados", hay días más fáciles y otros en que el contexto no ayuda, ahí también elijo refugiarme, a veces en casa, a veces en abrazos, la gente que te quiere es más segura que las paredes más gruesas, y menos asfixiantes.

Cada día te encuentro más en mi, igual, entre nos, extraño los chistes y los corazones

Te quiero pá

viernes, 26 de octubre de 2018

miércoles, 24 de octubre de 2018

Porque estoy viva

Nunca me gustó que me vieran, hoy me piden que no me exponga. Necesito hacerlo, no hacerlo significaría conceder poder a quienes infringen nuestras heridas más profundas, asumir la responsabilidad de lo que nunca tendríamos que sufrir. Me expongo y visibilizo, porque nos lastiman, nos violan, nos matan, lo hago no para que me vean, sino para que vean a las que se llevaron y no vuelven. Esas que no se perdieron, que nunca tuvieron opción, que fueron arrebatadas de sus cotidianos para ser prostituidas, empaladas, matadas, desechadas como basura, esas que nunca más van a ser dueñas de sí mismas y lo hago porque estaré rota pero estoy viva; herida pero dueña de mi. Hoy escuchaba a una actriz reconociendo que hoy para nosotras estar vivas es un privilegio, y elijo seguir exponiéndome, no quiero que mis sobrinas crezcan con los mismos condicionamientos y miedos que yo. Lo hago a conciencia, porque quiero y por que puedo, porque me reconozco sujeta política y con mucho que decir y elijo decirlo con el cuerpo porque es mio y porque puedo, porque estoy y porque soy, por las que luchan conmigo, las que vienen y por las que no vuelven más. Lo hago porque nuestra vida vale y porque con trata, con femicidios, con violencia, no hay nunca más.


(En las fotos, con mis compas de la colectiva Mujeres del Folklore)